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Según las reglas de un famoso concurso de besos, el beso es beso mientras los labios de dos personas permanezcan en contacto, pero aunque no es una asignatura universitaria, creemos que es una materia que requiere un cierto estudio.
¿CUANDO, COMO Y DONDE BESAR? Tené en cuenta algunos aspectos de higiene, sobre todo si te encontrás en el grupo de población fumadora: Cuidá tu aliento. Esto no se consigue en un día, pues es consecuencia de una adecuada higiene bucal siempre recomendable, pero hay elementos que pueden ayudarte como los chicles refrescantes o caramelos aromatizados.
Ahora bien, si tu pareja odia la menta, escogé el sabor a fresa o viceversa. Además, tené en cuenta la última comida realizada antes del beso. ¡Ni se te ocurra incluir en el menú una sola pizca de ajo! ¿Dónde, cuándo? Buscá el lugar y el momento más adecuados. Procurá que el sitio elegido les asegure intimidad y discreción. Para los primeros besos mejor un sitio a media luz, y algo solitario, evitando interrupciones no deseadas. El beso requiere una cierta concentración para sentir el calor, la dulzura y sensualidad que se están dando. Te puede ayudar saber que la sensibilidad de los labios aumenta con la excitación que les produce el roce de otros labios. Pero para poder establecer un contacto más intenso es importante mantener distendidos los músculos de la cara y la boca.
Algunos tratados eróticos establecen que el labio superior de la mujer es una de las zonas más erógenas de su cuerpo, incluso algunos estudios hacen referencia al canal nervioso que une directamente el labio superior con el clítoris.
PRIMERO PREPARAR LA SITUACION Cuando se trata de un beso verdaderamente apasionado, se producen importantes cambios en el organismo. Se forman sustancias que estimulan la producción de hormonas, puede provocar una erección y, a la vez, se inflama una parte de la mucosa nasal, potenciando la capacidad olfativa.
Antes del contacto de los labios, prepará la situación con otras caricias, como coger su mano, poner la tuya sobre su pelo, su mejilla, su cintura, y observá su reacción; ni se te ocurra en esa primera tentativa rozar zonas más atrevidas como el pecho. Según su respuesta sabrás si seguir adelante o parar. Empezá con los labios juntos, pero relajados y blanditos. Después de cierto grado de excitación seguí con besos más inten
sos y húmedos. Los mejores besos empiezan con roces sensuales que pronto se convierten en caricias sexuales.
El primer beso, después de un cierto grado de excitación, a veces también incluye la lengua. Así que por si acaso se ven inundados de pasión al primer contacto, tragá saliva antes para evitar un exceso que resulte desagradable.
Luego introducí la punta de la lengua en la boca de tu pareja y esperá su reacción. A partir de aquí, ya no pensés más. ¡Sentí! Como dice Juan Luis Guerra: «Cuando te beso, te abres y cierras como ala de mariposa y bautiza tu saliva mi ilusión y me muerdes hasta el fondo la razón».

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